Ferrocarriles, huella de carbono y economía verde.

Author Pablo Alberto Valenzuela Category , , ,


El debate sobre el cambio climático ya está definitivamente instalado y es necesario que los países se pongan en acción para reducir las emisiones de CO2 (Dióxido de carbono) en todo orden de cosas, desde la generación de energía hasta aquello que le da vida a este blog: el transporte en general y el ferroviario en particular.

La huella de carbono es un concepto que se ha puesto de moda y sirve para medir cuánto CO2 se ha emitido en el proceso productivo de un determinado producto y en un futuro no muy lejano los países empezarán a cobrar aranceles a aquellos productos que en su elaboración hayan incurrido en una alta emisión de carbono a la atmosfera. Es cierto que resulta injusto que, por ejemplo, Estados Unidos cobre a los países emergentes para obligarlos a reducir sus tasas de emisión de CO2, pues Estados Unidos es el mayor contaminador del mundo, sin embargo, economías abiertas y altamente dependientes de las exportaciones, como Chile, no pueden verse expuestas a este tipo de regulaciones –justas o no-. En tal sentido, resulta un desafío para todo el país la tarea de trabajar por la reducción de las emisiones de carbono, aunque sean marginales comparadas con las de Estados Unidos o China.

Una primera tarea es generar una matriz de energía limpia y sustentable. Actualmente gran parte de las centrales termoeléctricas del país generan la electricidad con diesel o carbón y muchas empresas se vieron en la obligación de reconvertirse a diesel luego de la crisis del gas con Argentina. Chile tiene un enorme potencial energético en aspectos alternativos: solar, eólica, geotérmica e incluso la energía nuclear. Hace algunas semanas en el diario “Estrategia” apareció que en 2025, dado el crecimiento de la demanda de energía, se necesitarán 5 proyectos Hidroaysen ¿se pretenden seguir destruyendo santuarios de la naturaleza para la generación de energía? No lo creo, es necesario pensar en proyectos energéticos sustentables y limpios dentro de los cuales es posible enmarcar otras alternativas. Un paso relevante es la planta de GNL y la reconversión a las que deberán someterse las empresas para trabajar con gas natural, al igual que las termoeléctricas.

La huella del carbono, entonces, pretende convertirse en una importante herramienta de presión para los productores, pero también para los países, por aumentar las políticas públicas que se orienten hacia la producción limpia de bienes.

Dentro de todo este marco, es interesante ver cómo el transporte ferroviario puede contribuir de manera importante a reducir las emisiones de contaminantes. Haciendo un análisis bien simplista, un tren de carga de 20 vagones con una o dos locomotoras puede perfectamente reemplazar a varias decenas de camiones circulando por las carreteras del país, cosa análoga sucede con los trenes de pasajeros.

Este año el plan trienal de EFE contempla una inversión total por casi 34 mil millones de pesos, lo cual equivale a aproximadamente 60 millones de dólares, dinero quel en gran parte se destina al financiamiento de la renovación y mejoramiento de infraestructura para el transporte de carga por ferrocarril. Esto tiene dos importantes beneficios: 1) EFE puede recibir más ingresos de parte del peaje que pagan las empresas porteadoras de carga. 2) Al aumentar el transporte de carga por ferrocarril el número de camiones que circulan por las carreteras –dañando los caminos y emitiendo contaminantes- se vería progresivamente reducido.

Si a los servicios ferroviarios sumamos la generación de una matriz energética ‘verde’ sería posible electrificar líneas para aumentar el tráficos de trenes eléctricos, reduciendo además el uso de diesel en las locomotoras.

Pero esto es en el sur, en el norte las cosas no se quedan atrás. Hace un par de semanas se abrió el paso internacional ferroviario por Socompa, que permite unir el puerto de Antofagasta con Argentina, lo cual puede aumentar favorablemente el intercambio comercial en el norte de Chile haciendo uso de los ferrocarriles. El ferrocarril de Arica a La Paz también proyecta su rehabilitación.

Desafíos pendientes son el trasandino central que descomprimiría de forma notable el paso por los libertadores, permitiendo además usar la infraestructura para proyectos turísticos, seguramente muchos turistas estarían dispuestos a viajar de Mendoza a Los Andes en tren, pasando la cordillera completamente nevada.

Dos cosas más se me vienen a la mente y tienen que ver con los incentivos que se le pueden entregar a las empresas para transportar su carga en tren, pues las líneas no llegan a todas partes y muchos transbordos retrasan procesos y aumentan costos. Actualmente, en este sentido, existen incentivos tributarios para las empresas que decidan construir desvíos desde sus plantas hasta la línea férrea, de modo que los trenes puedan ingresar. Habría que avanzar, creo yo, en entregar un incentivo mayor por la utilización del ferrocarril, como algún tipo de transferencia que compense las externalidades positivas del tren o alguna rebaja de IVA para aquellos productos que se mueven por ferrocarril, con lo anterior se benefician además los consumidores.

Finalmente, resulta de Perogrullo mencionar el hecho que el incentivo al tren no puede ser la única forma de reducir las emisiones de carbono, pero dadas las ventajas que tiene el ferrocarril con el medio ambiente, sí deberían formar parte de una constelación de políticas que tiendan a reducir las emisiones contaminantes y dañar menos el medio ambiente.

Hacia allá avanza la economía mundial y son esas las cosas que se ven para cuando pase la tormenta de la crisis. Quien no produzca en consonancia con buenas políticas medio ambientales simplemente se quedará atrás y una economía tan expuesta como la chilena no se puede dar el lujo de eso. Por eso, es necesario el compromiso del gobierno, de los privados y de la sociedad civil para avanzar hacia una ‘economía verde’.

1 comentarios:

Fhs. dijo...

Excelente artículo, muy aclarador acerca de lo que es la "huella de carbono" (Tema que fue tangencialmente tocado por el gerente de TerraSur hace unas semanas en una entrevista del canal 24Horas) y de la importancia que el transporte ferroviario puede cobrar en una economía más "Verde".
Esperemos que el Estado chileno no se quede atrás en este tipo de iniciativas, ni tampoco los privados.
Estoy firmemente convencido: si mejora y crece el transporte de carga en ferrocarriles, también lo hará el de pasajeros a la postre.
Felicitaciones y saludos.

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